Una mirada a las tendencias del 2026

· By Kika Rocha

Una mirada a las tendencias del 2026

El año de la elegancia consciente y la sofisticación serena

La moda en este 2026 se aleja del exceso para abrazar un nuevo equilibrio. Más allá del color, el panorama apunta hacia una estética más realista, funcional y emocional, donde el vestir bien ya no significa llamar la atención, sino sentirse en sintonía con uno mismo y con el entorno.

 

Las primeras lecturas de las colecciones resort 2026 nos han revelado una clara vuelta a lo clásico: la sastrería llega más relajada, la utilidad gana protagonismo y la practicidad se integra con la elegancia. Veremos cortes limpios, siluetas sartoriales y prendas funcionales que marcarán el rumbo de una moda que entiende la vida real sin renunciar al estilo.

El minimalismo regresa, pero con propósito. Los tejidos naturales, las paletas neutras, piezas artesanales y una clara apuesta por la durabilidad definirán este momento. La moda mucho más consciente, se consolida como una decisión estética y ética: menos prendas, mejor selección, y todo pensado para acompañar múltiples contextos y resistir el paso del tiempo.

 

El auge del plum o púrpura ciruela, los tonos tierra y los marrones cálidos nos llevan de la mano a una elegancia tranquila, madura y versátil. Colores que funcionan tanto en looks urbanos como en básicos de fondo de armario. El negro, seguirá siendo nuestro eterno aliado para estilos más urbanos, manteniendo intacto su prestigio como símbolo de sobriedad y fuerza.

 

 

Aunque el maximalismo extremo comienza a descender, no desaparecerá del todo. En este 2026 convivirá con lo minimalista, mano a mano, pero medido, permitiendo la expresión personal sin caer en los excesos. La creatividad se vuelve más sutil, más pensada, más honesta.

Sin embargo, tendremos tendencias del 2025 que se despiden, como los brillos, neones, texturas metálicas y un maximalismo digital que dominó pasarelas y redes sociales, perdiendo así mucha fuerza. Las consumidoras buscan hoy una moda más calmada, auténtica y cercana.

 

En América Latina, donde el clima invita a la ligereza, los brillos se reservan para ocasiones especiales. En su lugar, ganarán terreno las siluetas fluidas, los tejidos livianos y la elegancia natural inspirada en el bienestar y la conexión con la tierra.

En cuenta a colores de moda, la casa matriz PANTONE marca el color del año bajo el blanco o Cloud Dancer, un tono suave y envolvente que simboliza paz, introspección y claridad. A su alrededor, se construye una paleta emocional y serena acompañado de colores como:

  • Verdes botánicos y terrosos: salvia, oliva y musgo, ideales para lino, algodón orgánico y tejidos artesanales.
  • Marrones cálidos y cobrizos: inspirados en la arcilla, el café y el cacao, conectan con lo ancestral y lo natural.
  • Púrpura ciruela o plum y tonos vino: el nuevo color de la sofisticación, profundo, elegante y misterioso.
  • Pasteles empolvados y neutros suaves: crema, arena, taupé y gris perla, claves del minimalismo elegante que muchas marcas latinoamericanas ya reinterpretan con maestría.

 

 

Las prendas con propósito, los materiales reciclados, tintes naturales y procesos éticos, hablarán de sostenibilidad y longevidad; piezas que se cuidan, se transforman y se heredan. Los blazers sin rigidez, pantalones amplios y camisas pensadas para cuerpos reales, prendas ideales para climas cálidos y por supuesto, la sastrería se reinventa en el lino y algodón, donde la elegancia respira.

Piezas con bordados, tejidos a mano y fibras naturales se consolidarán como símbolos de identidad y sofisticación. Desde los telares andinos hasta los bolsos de iraca del Caribe, lo artesanal ocupará un lugar central en la moda y los looks. 

Además, vuelve la sensualidad un toque más sutil, acompañada de aberturas estratégicas, transparencias ligeras, escotes delicados que celebran una feminidad libre y consciente.

El 2026 será un año de equilibrio entre lo terrenal y lo etéreo. Dejamos atrás la saturación digital para vestir desde la emoción, la autenticidad y el bienestar. En el armario latinoamericano convivirán los blancos suaves, los verdes de la selva, los marrones de la tierra y los púrpuras de la noche.

Más que tendencias, se trata de una actitud: vestir con intención. Por eso, la invitación es clara: revisa tu ropero, rescata prendas en estos tonos y estilos, clasifícalas y dales una segunda oportunidad. Porque en esta nueva era, la verdadera elegancia no grita… susurra con propósito.

 

Con cariño… Kika

 

0 comentarios

Dejar un comentario

Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados