· By Kika Rocha
Rojo Valentino
La moda internacional está de luto, pero se vistió de Rojo en honor a Valentino, un nombre que no necesita apellidos para ser eterno. No se trata solo de un creador, sino de una sensibilidad, de una manera de entender la elegancia como un acto casi espiritual. Valentino Garavani no solo vistió cuerpos, también vistió emociones, sueños y momentos que quedaron grabados en la historia cultural del siglo XX y XXI.

Pascal Chevallier/Getty Images

Hablar de este gran Diseñador y su marca homónima, es hablar del Rojo Valentino, ese tono imposible de imitar y fácil de reconocer, que se convirtió en su firma más poderosa. Un rojo que no gritaba, si no que seducía. Un color que no seguía tendencias, las creaba. Fue símbolo de pasión, de feminidad absoluta y de una sofisticación que nunca necesitó explicación. En cada vestido rojo carmesí había una declaración silenciosa: la belleza también puede ser atemporal.


Sus looks más icónicos fueron verdaderos manifiestos de la alta costura italiana. Vestidos largos, siluetas impecables, capas que flotaban como poesía, bordados que parecían obras de arte y una obsesión casi devota por el detalle perfecto. Valentino, el diseñador, entendía el lujo desde el respeto por el oficio, por la mano que confecciona y por la tradición que no se improvisa. Cada colección suya era una carta de amor a la elegancia clásica, reinterpretada con sensibilidad contemporánea.

Y fueron muchas las celebridades que encontraron en él mucho más que un diseñador: hallaron a un verdadero aliado. Desde Audrey Hepburn, su musa eterna, hasta Jacqueline Kennedy, Elizabeth Taylor, Sophia Loren, y en tiempos más recientes Anne Hathaway, Julia Roberts, Zendaya, Lady Gaga y Naomi Campbell, Valentino fue sinónimo de momentos históricos sobre la alfombra roja. Vestir Valentino es entrar en una narrativa de glamour refinado, lejos del exceso y cerca de la esencia.

Con Anne Hathaway
Hoy, cuando la moda avanza a pasos de gigante y tecnología, el legado de Valentino se siente más necesario que nunca. Su visión nos recuerda que la elegancia no caduca, que el lujo verdadero no se acelera y que hay nombres que no desaparecen, se transforman en legado haciendo parte de la historia de la moda.


La industria puede cambiar, los calendarios de la moda también, pero la marca Valentino permanecerá siempre ahí: en cada vestido rojo que nos haga latir más fuerte el corazón fashionista, en cada mujer que entienda que vestir también es un acto de identidad y o en cada historia que se siga contando con hilo, aguja y emoción.


Colección por Pierpaolo Piccioli para Valentino - 2018
Hablar de Valentino es hablar de una marca que ha sabido trascender la moda para convertirse en un símbolo cultural a nivel global. Su propuesta no solo redefine el lujo y la elegancia, sino que celebra la identidad, la libertad creativa y la autenticidad como valores esenciales en un mundo que busca expresarse sin etiquetas.

En octubre de 2024, la marca me invitó a vivir de cerca esa visión durante un evento de moda y maquillaje, donde presentó su nueva línea de labiales Spike para la temporada de otoño. Más allá del lanzamiento, el encuentro estuvo marcado por una poderosa campaña publicitaria cuyo mensaje central invitaba a celebrar la individualidad, animando a usar el labial como una herramienta de expresión personal, libre y genuina. Valentino reafirmaba así que la belleza no es uniforme, sino profundamente personal.


Dentro de su línea beauty, no puedo dejar de mencionar el rubor EYE2CHEEK, un producto versátil que se puede aplicar tanto en mejillas como en ojos, aportando un toque de color natural y sofisticado. Es, sin duda, uno de mis favoritos y un reflejo claro del ADN de la marca: lujo funcional, sensorial y contemporáneo.

Soy fan declarada de la línea beauty de Valentino, tanto como de sus zapatos y prendas de vestir, piezas que mantienen intacta esa mezcla perfecta entre tradición, modernidad y carácter. Valentino no solo viste cuerpos; acompaña historias, emociones y formas únicas de habitar la moda.


Porque hay diseñadores que hacen ropa…y hay otros, como Valentino, que hacen historia.
Con cariño… Kika
