Cuando la moda es arte

· By Kika Rocha

Cuando la moda es arte

Dedicamos esta selección a la memoria de nuestra amiga Yolaine

El primer lunes de cada mayo, el mundo de la moda y el espectáculo se dan cita en la alfombra roja más espera del año:  La Met Gala 2026, una gala en beneficencia del Costume Institute del Museo Metropolitano de Arte de New York, que este año dejó algo claro desde el primer momento: “Fashion is Art”, en donde los invitados no llegaron simplemente vestidos, la mayoría optaron por piezas vivas acompañados de volúmenes casi escultóricos, guiños a la pintura y propuestas que borraron los límites entre alta costura y el performance.

 

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Pero también estuvo el otro grupo de celebridades que eligieron el glamour, la elegancia, la sobriedad, acompañado de transparencias, sutiles estructuras que simulaban la piel, suavidad en las telas, látex, y otras texturas que evocaban el cuerpo y su movimiento. 

En la lista de los anfitriones de la MET Gala 2026, celebridades como Beyoncé, Nicole Kidman, Venus Williams y Anna Wintour, llegaron con looks que las reafirmaron como parte de las mujeres más aclamadas en esta alfombra roja. Dentro de los invitados destacados también estuvieron Antonny Vaccarello y Zoë Kravitz como co-hosts del Comité Anfitrión de la MET Gala, cuyos miembros incluyeron a Sabrina Carpenter, Doja Cat, Gwendoline Christie, Alex Consani, Misty Copeland, Elizabeth Debicki, Lena Dunham, Paloma Elsesser, LISA, Chloe Malle, Sam Smith, Teyana Taylor, Lauren Wasser, Anna Weyant, A’ja Wilson y Yseult.

Una noche en donde el cuerpo funcionó como lienzo y cada look tenía una clara intención: la fusión del arte con la moda en un evento que, sin duda, no deja de ser el más influyente del calendario para las alfombras rojas. El código de este año empujó a arriesgar mucho, aunque algunos no se atrevieron mucho, en otros si pudimos apreciar desde vestidos que parecían salidos de un cuadro en movimiento hasta estructuras que retaban la forma natural del cuerpo.

Sin embargo, aquí en Los Tips de Kika queremos resaltar también aquellos looks que lograron mostrar a una mujer elegante, glamurosa, y por supuesto, con el código de vestir implícito en algún detalle de cada propuesta.  A continuación, nuestra selección de este año:

Empezamos la lista con Nicole Kidman, una mujer a la que no le pasan los años y lució sencillamente espectacular con este vestido rojo de lentejuelas y plumas de Chanel, se mantuvo fiel a ese glamour clásico que siempre funciona, pero con un giro más actual, en donde el arte se vió reflejado en la ornamentación y el bordado.

Emma Chamberlain, fue para muchos expertos, la mejor de la noche y es que su diseño literalmente era como sacado de una pintura. De la mano de Mugler, tradujo el tema casi al pie de la letra con la ayuda de texturas y acabados que evocaban pinceladas, logrando uno de los looks más coherentes con el concepto.

Anne Hathaway enamoró con un diseño de Michael Kors pintado a mano. La base negra del vestido dejaba ver muy al detalle la obra de arte que hacía referencia al poema de John Keats, 'Oda a una urna griega', como ese punto de partida para este vestido de gala palabra de honor en mikado. Sencillamente elegante y glamurosa.

 

Anna Wintour, ex directora de la revista Vogue y la mente clave detrás de este evento desde hace décadas, eligió un conjunto de Chanel, su marca de cabecera. Un vestido brillante con degradado entre turquesa y negro, acompañado de una chaqueta de plumas en la misma línea. Completó con joyería de Van Cleef & Arpels.

Amanda Seyfried, elegante y refinada con un vestido largo firmado por Prada, en rosa pálido, de escote recto y falda amplia con drapeados en la parte baja. Look que combinó con un collar en pedrería Tiffany & Co de gran presencia y el cabello recogido hacia atrás. Reafirmando con esta propuesta, el regreso del “princess core”.

Katy Perry volvió a apostar por lo inesperado con un diseño estructurado de Stella McCartney, acompañado de guantes de ópera. El punto más llamativo fue una máscara inspirada en la esgrima que cubría por completo su rostro, manteniendo su identidad en misterio hasta el último momento.

Hailey Bieber lució como toda una diosa griega con una pieza a la medida firmada por Saint Laurent, bajo la dirección de Anthony Vaccarello. El look giraba en torno a una coraza metálica, esculpida a su cuerpo en la que oro de 24 quilates la realzaba y de ahí se desprendía una falda larga de gasa de seda en azul profundo, ligera y en movimiento, dejando entrever sus sandalias de gladiadora.  

El look está inspirado en la colección de alta costura de otoño de 1969 de Saint Laurent, en la que Yves Saint Laurent colaboró con el artista y escultor francés Claude Lalanne para moldear dos corpiños esculpidos.

En la alfombra roja, Cara Delevingne apostó por un vestido negro de Ralph Lauren que, a simple vista, parecía un clásico. Sin embargo, el detalle clave estaba en la espalda por medio de una ilusión transparente decorada con un pavo real bordado y lo transformaba por completo. Un guiño a la icónica portada de Rooney Mara para Vogue en 2011, reinterpretado con un giro más vibrante.

Kendall Jenner optó por un diseño de GapStudio by Zac Posen. Inspirado en la Niké de Samotracia, el diseño dejaba ver sutilmente el corsé como si fuera un detalle casual. La base, es un vestido de escote asimétrico, con cola y frunces que evocaban el efecto de telas húmedas propio del arte clásico.

Kylie Jenner nos dejó gratamente sorprendidos con su look que fue todo un impacto visual. De la mano de Schiaparelli, llevó una propuesta más conceptual en seda de tono marfil, ricamente bordada, que se abría para dejar ver un corsé de líneas escultóricas, mientras la amplitud de la tela caía y se prolongaba en una cola que rozaba el suelo.

Kim Kardashian eligió un vestido estructurado en material sintético, en un intenso tono naranja metalizado, con cuello alto y aberturas marcadas en las piernas. Lo combinó con zapatos nude y el cabello suelto con amplias ondas. Es un diseño firmado por Allen Jones & Whitaker Malemquienes transformaron el corsé en una especie de armadura que simulaba su torso curvilíneo.

Zoë Kravitz quien llegó este año con precisión y actitud, en un diseño elegante, pero con influencias del concepto “El cuerpo es Arte”. Su elección en encaje negro de Saint Laurent, con silueta basque, probó que lo simple también puede tener un discurso potente además de este toque gótico que le permitió estar en la lista de las mejores vestidas.

Ashley Graham se valió de sus curvas para mostrarnos un look con transparencias nude firmado por DiPetsa, su apuesta giró en torno a la silueta, integrando el cuerpo como parte central del diseño. Además de ser sus uñas, el punto focal porque su manicura manchada como con efecto aerosol, le dieron este toque vanguardista.

Sabrina Carpenter apareció con un estilo del Hollywood clásico firmado por Dior, un minivestido asimétrico en color gris oscuro, construido a partir de tiras que simulaban negativos fotográficos y se agrupaban en un detalle floral en la cadera, extendiéndose hacia una pequeña cola. El diseño jugaba con transparencias, brillo y una abertura lateral, acompañado de una tiara de pedrería y plataformas negras.

Naomi Osaka, quien sin duda llegaría a esta alfombra roja con un diseño inspirado en sus raíces orientales. Delicadeza y fantasía, unidas en este vestido blanco con plumas y tocado firmado por Robert Wun, aportando un aire etéreo, casi de ensueño, que contrastó con propuestas más estructuradas; luego, al retirarlo este vestido blanco, deja ver un segundo vestido en rojo cubierto de cristales que sugería la anatomía del cuerpo.

Incluimos también a Beyoncé porque además de ser la anfitriona, llega nuevamente después de diez años lejos de esta alfombra y su aparición no fue discreta, era de esperarse. Apostó por un diseño con estructura ósea en diamantes, plumas y destellos firmado por Olivier Rousteing, que combinó dramatismo y fuerza visual.

Más que una vitrina de tendencias, esta edición sigue siendo un espacio donde la moda se une con el arte y manifestaciones a lo largo de la historia. Las formas rígidas y arquitectónicas dominaron, acompañadas de referencias claras al arte clásico —desde la pintura hasta la escultura—.

Las transparencias dejaron de ser solo un recurso sensual para convertirse en parte del concepto, y, sobre todo, cada look contó que ya solo es vestirse bien, es tener algo que contar al mundo. 

 

Con cariño... Kika



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When Fashion Becomes Art

 

We dedicate this selection to the memory of our friend Yolaine.

 

On the first Monday of every May, the worlds of fashion and entertainment gather on the most anticipated red carpet of the year: the Met Gala 2026, a benefit for the Costume Institute of the Metropolitan Museum of Art in New York. This year made one thing clear from the very start: “Fashion is Art.” Guests didn’t simply arrive dressed—most wore living pieces, with almost sculptural volumes, nods to painting, and proposals that blurred the line between haute couture and performance.

There was also another group of celebrities who opted for glamour, elegance, and restraint, paired with sheer elements, subtle structures that mimicked skin, soft fabrics, latex, and other textures that evoked the body and its movement.

Among the hosts of the Met Gala 2026 were celebrities like Beyoncé, Nicole Kidman, Venus Williams, and Anna Wintour, who arrived in looks that reaffirmed them as some of the most celebrated women on this red carpet. Notable attendees also included Anthony Vaccarello and Zoë Kravitz as co-chairs of the Met Gala Host Committee, whose members included Sabrina Carpenter, Doja Cat, Gwendoline Christie, Alex Consani, Misty Copeland, Elizabeth Debicki, Lena Dunham, Paloma Elsesser, LISA, Chloe Malle, Sam Smith, Teyana Taylor, Lauren Wasser, Anna Weyant, A’ja Wilson, and Yseult.

It was a night where the body became a canvas, and each look carried a clear intention: the fusion of art and fashion at an event that remains, without a doubt, the most influential in the red carpet calendar. This year’s dress code pushed for bold risks—while some held back, others delivered everything from dresses that looked like moving paintings to structures that challenged the body’s natural form.

However, here at Los Tips de Kika, we also want to highlight those looks that embodied an elegant, glamorous woman, while still incorporating the dress code in subtle ways. Here is our selection for this year:

We begin with Nicole Kidman, a woman who seems untouched by time, looking simply spectacular in a red sequined and feathered Chanel gown. She stayed true to that classic glamour that always works, but with a modern twist, where artistry was reflected in the ornamentation and embroidery.

Emma Chamberlain, for many experts, was the best of the night. Her design looked as if it had been taken straight from a painting. In collaboration with Mugler, she translated the theme almost literally, using textures and finishes that evoked brushstrokes, achieving one of the most conceptually coherent looks of the evening.

Anne Hathaway captivated in a hand-painted Michael Kors design. The black base of the dress allowed the artwork—referencing John Keats’ poem Ode on a Grecian Urn—to stand out in detail, serving as the starting point for this strapless mikado gown. Simply elegant and glamorous.

Anna Wintour, former editor-in-chief of Vogue and the key mind behind this event for decades, chose a Chanel ensemble—her signature brand. A shimmering dress with a turquoise-to-black gradient was paired with a feathered jacket in the same palette, completed with Van Cleef & Arpels jewelry.

Amanda Seyfried embodied elegance and refinement in a long Prada gown in pale pink, featuring a straight neckline and a voluminous skirt with draped detailing at the hem. She paired the look with a statement Tiffany & Co. gemstone necklace and slicked-back hair, reaffirming the return of “princess core.”

Katy Perry once again embraced the unexpected with a structured Stella McCartney design, paired with opera gloves. The standout element was a fencing-inspired mask that completely covered her face, keeping her identity a mystery until the very last moment.

Hailey Bieber looked every bit a Greek goddess in a custom Saint Laurent piece under the direction of Anthony Vaccarello. The look centered around a sculpted metallic breastplate, molded to her body and enhanced with 24-karat gold, from which flowed a long, lightweight deep-blue silk chiffon skirt in constant motion, subtly revealing her gladiator sandals.

The look draws direct inspiration from Saint Laurent’s Fall 1969 haute couture collection, in which Yves Saint Laurent collaborated with French artist and sculptor Claude Lalanne to create two sculpted bodices.

On the red carpet, Cara Delevingne opted for a black Ralph Lauren gown that, at first glance, seemed classic. However, the key detail lay in the back: a sheer illusion panel adorned with an embroidered peacock, transforming the look entirely. It nodded to Rooney Mara’s iconic 2011 Vogue cover, reinterpreted with a more vibrant twist.

Kendall Jenner chose a design by GapStudio by Zac Posen. Inspired by the Winged Victory of Samothrace, the look subtly revealed a corset as if it were a casual detail. The base was an asymmetrical gown with a train and gathers that evoked the wet-drapery effect characteristic of classical art.

Kylie Jenner pleasantly surprised us with a visually striking look. Wearing Schiaparelli, she embraced a more conceptual approach in ivory silk, richly embroidered and opening to reveal a sculptural corset, while the expansive fabric cascaded into a sweeping train.

Kim Kardashian chose a structured dress in a synthetic material, in a bold metallic orange tone, featuring a high neckline and pronounced leg slits. She paired it with nude shoes and loose, voluminous waves. The design, by Allen Jones & Whitaker Malem, transformed the corset into a kind of armor that mimicked her curvilinear torso.

Zoë Kravitz arrived this year with precision and attitude, in an elegant design influenced by the concept “The body is Art.” Her black lace Saint Laurent look, with a basque silhouette, proved that simplicity can carry a powerful message, enhanced by a subtle gothic touch that earned her a spot among the best dressed.

Ashley Graham embraced her curves in a sheer nude design by DiPetsa. Her look focused on silhouette, integrating the body as a central element of the design. Her nails became a focal point as well—featuring a spray-paint effect manicure that added a distinctly avant-garde edge.

Sabrina Carpenter appeared in a classic Hollywood-inspired Dior look: an asymmetrical dark gray mini dress constructed from strips that resembled photographic negatives, gathered into a floral detail at the hip and extending into a small train. The design played with transparency, shine, and a side slit, paired with a jeweled tiara and black platforms.

Naomi Osaka, as expected, arrived in a design inspired by her Eastern roots. Delicacy and fantasy came together in a white feathered gown with a headpiece by Robert Wun, creating an ethereal, dreamlike presence that contrasted with more structured looks. Upon removing the white dress, she revealed a second red gown covered in crystals that suggested the body’s anatomy.

We also include Beyoncé, who, beyond being a host, returned to this red carpet after ten years—and her appearance was anything but subtle. She wore a design featuring a skeletal structure in diamonds, feathers, and shimmering elements by Olivier Rousteing, combining drama and visual strength.

More than a showcase of trends, this edition remains a space where fashion merges with art, forms, and expressions throughout history. Rigid, architectural silhouettes dominated, accompanied by clear references to classical art—from painting to sculpture.

Sheer elements moved beyond mere sensuality to become part of the concept, and above all, each look told a story—because dressing well is no longer enough; it’s about having something to say to the world.

 

With love…


Kika

 

 

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