Colombia conquista París

· By Kika Rocha

Colombia conquista París

De las pasarelas de Colombiamoda a los saberes ancestrales de Territorios Vivos con Asodamas y la histórica presentación de Baobab en el Palais Garnier, Colombia llegó a París para demostrar que su moda también habla de identidad, territorio, artesanía y cultura.

 

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París, la ciudad luz, volvió a convertirse en el epicentro mundial de la moda y, esta vez, Colombia tuvo mucho que contar.

Durante la Semana de la Moda Parisina, diferentes iniciativas llevaron a la escena el talento colombiano desde distintas perspectivas: el diseño de autor, la internacionalización de las marcas, los oficios artesanales, el liderazgo femenino, la economía cultural y, por supuesto, esa mezcla de música y tradición que hace que Colombia, mi hermoso país, tenga una identidad imposible de pasar por alto.

No fue una única pasarela ni una sola delegación. Fue la coincidencia de varios proyectos que, desde diferentes caminos, llevaron el nombre de nuestro país a uno de los escenarios más exigentes de la industria.

 

Territorios Vivos como moda desde las raíces

Uno de los capítulos más significativos fue Territorios Vivos París 2026, iniciativa liderada por Asodamas, concebida como una plataforma para internacionalizar los saberes de las mujeres, los oficios ancestrales y las expresiones culturales de diferentes territorios del país.

La propuesta contó con el respaldo de la primera dama de la Nación, Ana Lucía Pineda, quien, de acuerdo con esta asociación, acompañó el proceso de articulación para proyectar las artesanías, la cultura colombiana y el liderazgo femenino en escenarios internacionales. En esta edición participaron alrededor de 40 artesanos provenientes de 14 departamentos, dentro de los cuales se destacan marcas como Perla Dávila, Xzae Design, el programa LITORAL, los bordados de Cartago, entre otros.

La primera dama de la Nación, Ana Lucía Pineda y Perla Dávila

 

Aquí hay algo especialmente importante para destacar y es que Territorios Vivos no planteó la artesanía simplemente como decoración de una prenda, sino como conocimiento, memoria y patrimonio vivo.

La iniciativa articuló una agenda académica, experiencias museográficas, encuentros territoriales y una pasarela bajo el concepto de “El Nuevo Lujo Latinoamericano”, llevando a París una conversación que hoy resulta fundamental para la industria: ¿qué significa realmente hablar de lujo cuando detrás de una pieza existe una historia, una técnica, una comunidad y muchas horas de trabajo manual?

 

Manuela Álvarez y el poder de transformar el saber artesanal

Dentro de esta conversación, la diseñadora colombiana Manuela Álvarez, directora creativa de MAZ, tuvo un papel protagonista. Después de abrir Colombiamoda 2026 con Oh My Heart, esta creativa llevó a París una cápsula desarrollada especialmente para Asodamas y Territorios Vivos. El proyecto nació de un proceso pedagógico y de investigación que buscó desarrollar nuevas posibilidades textiles y artesanales a partir de técnicas tradicionales.

Manuela Álvarez ha construido parte de su lenguaje creativo alrededor de la posibilidad de poner en diálogo el diseño contemporáneo con los conocimientos que pasan de generación en generación. En París, esta mirada tomó una nueva dimensión y es ver la artesanía como un recurso estético para convertirse en protagonista de una conversación sobre innovación, identidad y futuro.

Foto por Hargee Visuals

 

Y no es un detalle menor que MAZ llegara a París después de haber sido una de las protagonistas de Colombiamoda 2026 y de integrar los 20 semifinalistas del LVMH Prize For Young Fashion Designers de este año.

 

Colombiamoda también llegó a París

Después de recorrer Nueva York, Miami, Cali y Medellín, Inexmoda llevó el circuito global de Colombiamoda a París entre el 1 y el 5 de octubre, con el objetivo de conectar marcas nacionales con compradores, medios y actores estratégicos de la industria europea.

La delegación incluyó propuestas como NNT Lab, Andrés Pajón, BLESS, Cemadier, Celestino y Kelly Bello, con lenguajes que van desde la perfumería artesanal y el diseño de autor hasta el trabajo artesanal y la exploración de materiales.

Colección Andrés Pajón 

 

Uno de los espacios centrales fue Colombiamoda Selection x ODD Agency, un showroom B2B pensado como punto de encuentro con compradores y profesionales de la industria. Allí también estuvieron representadas marcas como Andrés Otálora, Esteban Cortázar, Bao Bab, Zut y Waimari.

Más que llevar colecciones a París, la apuesta fue abrir conversaciones comerciales y recordarle al mundo que internacionalizar la moda colombiana no significa solamente aparecer en una fotografía frente a la Torre Eiffel. Significa lograr que el diseño colombiano encuentre compradores, distribuidores, aliados y mercados capaces de entender y valorar aquello que nos hace diferentes.

Precisamente allí está uno de los grandes retos de la moda nacional, y es pasar de ser reconocida por su capacidad de manufactura a ser reconocida también por su capacidad creativa, su diseño de autor y el valor cultural de lo que hacemos.

 

Baobab se tomó el Grand Palais Garnier

Pero si hubo una imagen capaz de resumir el espíritu de esta Semana de la Moda fue la de Baobab en la Ópera Nacional de París. La firma colombiana presentó su colección Resort 2027 en el histórico Palais Garnier, en una colaboración que, según la marca, marcó la primera alianza de la Ópera Nacional de París con una marca latinoamericana en sus más de 300 años de historia.

52 modelos, bailarines del Colegio del Cuerpo de Cartagena, músicos y artistas colombianos hicieron parte de una experiencia que conectó moda, danza, música y cultura. Además, más de 60 familias artesanas de Bogotá, Cundinamarca y Putumayo participaron en el desarrollo de 600 piezas intervenidas artesanalmente.

El Palais Garnier comenzó a sonar a Colombia. La voz de Lido Pimienta acompañó la presentación, interpretando canciones vinculadas al universo musical de Totó la Momposina, mientras la puesta en escena incorporaba distintas expresiones de la cultura nacional.

Demostrando que la música no fue un simple acompañamiento, todo fue parte del relato. Porque si algo tiene Colombia es la capacidad de contar quiénes somos a través de nuestros sonidos. Y en París, esa identidad encontró uno de los escenarios culturales más emblemáticos del mundo.

El cierre de esta gran noche fue sencillamente inolvidable, gracias al Grupo Niche que llevó la salsa al Palais Garnier para una presentación que puso a bailar a los invitados y dejar el sabor de Cali hasta el corazón de París. El concierto tuvo lugar en el foyer del teatro, después de la pasarela, frente a cientos de invitados vinculados a la moda, la cultura y los negocios.

Canciones emblemáticas de la agrupación, entre ellas Cali Pachanguero, convirtieron aquella noche en una celebración que trascendió la moda.

Con la diseñadora de esta marca, Isabela Espinosa, tuve la oportunidad de compartir el panel académico en el marco del pasado Barranquilla Fashion Week 2025, en donde conversamos por supuesto, sobre moda colombiana y como ha logrado posicionar su marca con ese trabajo constante y amor por lo nuestro.

 

Johanna Ortiz, de Cali para el Mundo

La diseñadora caleña presentó su colección Primavera-Verano 2027 en la Maison de l’Amérique Latine, un espacio que, por su propia historia, resultó perfecto para una propuesta que habla precisamente de aquello que heredamos, conservamos y transformamos.

Una colección que parte de una pregunta sencilla, pero profundamente latinoamericana: ¿qué llevamos con nosotros de una generación a otra? La respuesta de la diseñadora aparece a través de los estampados, los textiles, el color, las siluetas y, especialmente, el movimiento. Su propuesta explora la memoria no desde la nostalgia, sino desde la posibilidad de convertirla en algo vivo y contemporáneo.

 

Una nueva imagen del lujo colombiano

Lo ocurrido durante esta Semana de la Moda de París deja una reflexión que va mucho más allá de las pasarelas. Colombia está construyendo una nueva historia alrededor de su moda.

Una narrativa en la que el lujo no necesariamente está en la etiqueta, sino en el tiempo que toma elaborar una pieza, en la técnica que sobrevive gracias a una artesana, en el territorio que inspira una colección, en la creatividad de un diseñador y en la capacidad de convertir nuestras raíces en propuestas contemporáneas.

Territorios Vivos, Manuela Álvarez, Asodamas, Colombiamoda, Baobab y Johanna Ortiz, llegaron a París desde lugares diferentes, pero terminaron contando la historia de un país que entiende que su mayor valor también está en aquello que lo hace único y ancestral.

 

 

Con esta pasarela me sentí especialmente conectada, porque desde mi labor como embajadora de la moda colombiana siempre he tenido una profunda admiración y compromiso con las marcas que reconocen, incorporan y ponen en valor nuestro trabajo artesanal y nuestros saberes ancestrales.

Por eso, también fue muy especial ver allí a mi querido amigo, el Rey Vallenato Ricardo Villafañe, quien llevó hasta París mucho más que su talento musical: llevó consigo una parte de nuestra identidad, sus raíces y ese legado cultural que nace en la Sierra Nevada. Como parte de la delegación del Cesar, no solo compartió sus notas a través del acordeón, sino que también nos regaló una de esas imágenes que emocionan y es verlo posando frente a la Torre Eiffel con todo su sello cultural y ese espíritu de nuestra tierra.

Un sello que también estuvo presente en las mochilas que hicieron parte de la colección de Johanna Ortiz, conectando la moda con nuestras raíces y demostrando que la artesanía colombiana tiene un lugar en los escenarios más importantes del mundo.

Sin duda, este es un gran momento para la moda y la cultura colombiana. Cada participación, cada colección y cada historia que llega a escenarios internacionales contribuye a fortalecer nuestra imagen ante el mundo y demuestra que la moda también puede ser una poderosa herramienta para contar quiénes somos.

París fue, en esta ocasión, mucho más que una pasarela. Fue una vitrina para nuestra identidad, nuestros talentos, nuestros oficios y nuestra riqueza cultural. Y también, una hermosa manera de recordar todo lo que somos capaces de lograr los colombianos cuando llevamos nuestras raíces con orgullo y las convertimos en inspiración para el mundo.

La primera dama de la Nación, Ana Lucía Pineda y Perla Dávila

 

Lograr que París escuchara, mirara y sintiera a Colombia, fue de las cosas más emotivas que hemos podido ver este año en la moda de nuestro país.

 

Con cariño… Kika

 

 

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Colombia Takes Paris by Storm

 

From the runways of Colombiamoda to the ancestral knowledge showcased through Territorios Vivos with Asodamas, and the historic Baobab presentation at the Palais Garnier, Colombia arrived in Paris to prove that its fashion also speaks of identity, territory, craftsmanship, and culture.

 

Paris, the City of Light, once again became the global epicenter of fashion—and this time, Colombia had a great deal to say.

During Paris Fashion Week, different initiatives brought Colombian talent to the international stage from a variety of perspectives: independent design, the international expansion of Colombian brands, traditional craftsmanship, female leadership, the cultural economy, and, of course, that unique blend of music and tradition that gives Colombia, my beautiful country, an identity that is impossible to overlook.

It was not a single runway show or one delegation. It was the coming together of several projects that, through different paths, carried the name of our country to one of the most demanding stages in the fashion industry.

 

Territorios Vivos: Fashion Rooted in Heritage

One of the most meaningful chapters was Territorios Vivos Paris 2026, an initiative led by Asodamas and conceived as a platform to bring the knowledge and skills of women, ancestral crafts, and cultural expressions from different regions of Colombia to the international stage.

The initiative received the support of the First Lady of the Nation, Ana Lucía Pineda, who, according to the association, supported the coordination process aimed at showcasing Colombian craftsmanship, culture, and female leadership on international platforms. This edition brought together approximately 40 artisans from 14 departments, including brands and initiatives such as Perla Dávila, Xzae Design, the LITORAL program, and the renowned embroidery traditions of Cartago, among others.

 Ana Lucía Pineda y Perla Dávila

 

There is something particularly important to highlight here: Territorios Vivos did not present craftsmanship simply as decoration applied to a garment, but as knowledge, memory, and living heritage.

The initiative brought together an academic program, museum experiences, regional encounters, and a runway show under the concept of “The New Latin American Luxury,” taking to Paris a conversation that is increasingly relevant to the fashion industry: What does it really mean to talk about luxury when behind a piece there is a story, a technique, a community, and countless hours of handwork?

 

Manuela Álvarez and the Power of Transforming Traditional Knowledge

Within this conversation, Colombian designer Manuela Álvarez, creative director of MAZ, played a leading role. After opening Colombiamoda 2026 with Oh My Heart, the designer brought to Paris a capsule collection developed specifically for Asodamas and Territorios Vivos. The project emerged from an educational and research-based process aimed at exploring new textile and artisanal possibilities through traditional techniques.

Manuela Álvarez has built part of her creative language around bringing contemporary design into dialogue with knowledge passed down from generation to generation. In Paris, this perspective took on a new dimension, presenting craftsmanship not merely as an aesthetic resource, but as the protagonist of a broader conversation about innovation, identity, and the future.

Hargee Visuals - Photograper

And it is certainly worth noting that MAZ arrived in Paris after being one of the standout names at Colombiamoda 2026 and after being selected as one of the 20 semifinalists for this year’s LVMH Prize for Young Fashion Designers.

 

Colombiamoda Also Arrived in Paris

After traveling through New York, Miami, Cali, and Medellín, Inexmoda brought the global Colombiamoda circuit to Paris from October 1–5, with the goal of connecting Colombian brands with buyers, media, and key players in the European fashion industry.

The delegation included names such as NNT Lab, Andrés Pajón, BLESS, Cemadier, Celestino, and Kelly Bello, with creative approaches ranging from artisanal perfumery and independent design to craftsmanship and material experimentation.

One of the key spaces was Colombiamoda Selection x ODD Agency, a B2B showroom designed as a meeting point for buyers and fashion industry professionals. Brands such as Andrés Otálora, Esteban Cortázar, Bao Bab, Zut, and Waimari were also represented there.

More than simply bringing collections to Paris, the goal was to open commercial conversations and remind the world that internationalizing Colombian fashion is not simply about appearing in a photograph in front of the Eiffel Tower. It means ensuring that Colombian design finds buyers, distributors, partners, and markets capable of understanding and valuing what makes us different.

That is precisely one of the greatest challenges facing the national fashion industry: moving beyond being recognized for our manufacturing capabilities and becoming equally recognized for our creative vision, independent design, and the cultural value behind what we create.

 

Baobab Takes Over the Palais Garnier

But if there was one image capable of capturing the spirit of this Fashion Week, it was Baobab at the Paris Opera. The Colombian brand presented its Resort 2027 collection at the historic Palais Garnier in a collaboration that, according to the brand, marked the first partnership between the Paris Opera and a Latin American brand in its more than 300-year history.

Fifty-two models, dancers from Cartagena’s Colegio del Cuerpo, musicians, and Colombian artists took part in an experience that brought together fashion, dance, music, and culture. In addition, more than 60 artisan families from Bogotá, Cundinamarca, and Putumayo participated in the creation of 600 handcrafted pieces.

The Palais Garnier began to sound like Colombia. The voice of Lido Pimienta accompanied the presentation, performing songs connected to the musical universe of Totó la Momposina, while the staging incorporated different expressions of Colombian culture.

Music was not simply an accompaniment—it was part of the story. Because if there is one thing Colombia knows how to do, it is tell the story of who we are through our sounds. And in Paris, that identity found a home on one of the world’s most iconic cultural stages.

The grand finale of this unforgettable evening came courtesy of Grupo Niche, who brought salsa to the Palais Garnier in a performance that had guests dancing and carried the unmistakable spirit of Cali to the heart of Paris. The concert took place in the theater’s foyer after the runway show, in front of hundreds of guests from the worlds of fashion, culture, and business.

Iconic songs by the group, including Cali Pachanguero, transformed the evening into a celebration that went far beyond fashion.

I had the opportunity to share an academic panel with the brand’s designer, Isabela Espinosa, during the 2025 Barranquilla Fashion Week, where we discussed Colombian fashion and how she has successfully positioned her brand through her dedication, consistency, and love for everything that represents us.

 

Johanna Ortiz: From Cali to the World

Cali-born designer Johanna Ortiz presented her Spring/Summer 2027 collection at the Maison de l’Amérique Latine, a venue whose history made it the perfect setting for a collection that speaks precisely to what we inherit, preserve, and transform.

The collection begins with a simple yet deeply Latin American question: What do we carry with us from one generation to the next?

The designer’s answer emerges through prints, textiles, color, silhouettes, and, above all, movement. Her proposal explores memory not through nostalgia, but through the possibility of transforming it into something living and contemporary.

 

A New Vision of Colombian Luxury

What happened during Paris Fashion Week leaves us with a reflection that goes far beyond the runways. Colombia is building a new story around its fashion.

It is a narrative in which luxury is not necessarily found in a label, but in the time, it takes to create a piece, in the technique preserved by an artisan, in the territory that inspires a collection, in a designer’s creativity, and in the ability to transform our roots into contemporary proposals.

Territorios Vivos, Manuela Álvarez, Asodamas, Colombiamoda, Baobab, and Johanna Ortiz arrived in Paris from different places and through different paths, but ultimately told the story of a country that understands that its greatest value also lies in what makes it unique and ancestral.

I felt especially connected to this runway because, through my work as an ambassador for Colombian fashion, I have always had a deep admiration for and commitment to brands that recognize, incorporate, and celebrate our craftsmanship and ancestral knowledge.

That is why it was also especially meaningful to see my dear friend, Vallenato King Ricardo Villafañe, there. He brought much more than his musical talent to Paris: he brought a part of our identity, his roots, and the cultural legacy that comes from the Sierra Nevada. As part of the delegation from Cesar, he not only shared his music through his accordion, but also gave us one of those images that truly moves you—seeing him posing in front of the Eiffel Tower with his unmistakable cultural identity and the spirit of our homeland.

That same spirit was also present in the mochilas featured in Johanna Ortiz’s collection, connecting fashion with our roots and demonstrating that Colombian craftsmanship has a place on the world’s most important stages.

Without a doubt, this is a powerful moment for Colombian fashion and culture. Every participation, every collection, and every story that reaches international stages contributes to strengthening our image around the world and proves that fashion can also be a powerful tool for telling the story of who we are.

Paris was, this time, much more than a runway. It was a showcase for our identity, our talent, our craftsmanship, and our cultural richness. And it was also a beautiful reminder of everything Colombians are capable of achieving when we carry our roots with pride and transform them into inspiration for the world.

 

Having Paris listen to, see, and feel Colombia was one of the most moving things we have witnessed in Colombian fashion this year.

 

With love… Kika

 

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